Dancers Among Us: bailando al ritmo de la cámara de Jordan Matter

Este artículo apareció publicado en El Blog de Arttroop el 16/01/2014 y ha sido republicado en Medium

Jason_MacdonaldCon excesiva frecuencia el fotógrafo estadounidense Jordan Matter tiene que hacer la misma puntualización: “Mis fotografías no están hechas con Photoshop”. La necesidad de esta explicación se debe a que Matter es conocido gracias a “Dancers among us”, una serie de fotografías en las que retrata a gráciles bailarines ejecutando actividades cotidianas que van desde coger el metro a estudiar o hacer la compra al tiempo que muestran su talento para la danza.

Los modelos de Matter son siempre bailarines profesionales, personas que equilibran a la perfección el atletismo con la expresión artística, capaces de dar un salto de gran altura o mantener poses imposibles al tiempo que su rostro refleja y transmite las emociones más profundas. Por eso no es de extrañar que cualquiera no iniciado en el trabajo de este fotógrafo solo pueda dar sentido a sus espectaculares imágenes si introduce en la ecuación el factor de la tecnología digital.

Como fotógrafo, Jordan Matter ha saltado a la fama gracias a “Dancers among us” (“Bailarines entre nosotros” en castellano), una serie de fotografías en las que Matter retrata a gráciles bailarines ejecutando actividades cotidianas que van desde coger el metro a estudiar o hacer la compra al tiempo que muestran su talento para la danza.

Con este proyecto, Matter se ha convertido en uno de los fotógrafos más interesantes y deseados del último año. Pero su carrera viene de largo. Todo comenzó cuando Matter vio una exposición de Henri Cartier-Bresson y decidió comenzar a hacer fotografías. En poco tiempo lo que había nacido como una afición se convirtió primero en pasión y después en profesión.

A pesar de sus años de experiencia, Matter no habían conseguido encontrar aún su tema.  Igual que el nombre de Brandon Stanton va asociado a “Humans of New York” y el de Scott Schuman va unido a “The Sartorialist”, Matter anhelaba encontrar un proyecto fotográfico único, propio, al que dedicarse de lleno y en el que plasmar sus inquietudes y talento.

La reacción en cadena que llevó a Matter a encontrar ese proyecto comenzó una tarde, mientras jugaba con su hijo Hudson, quien por aquel entonces tenía tres años. Hudson estaba jugando con un autobús de juguete, creando con su imaginación un mundo frenético de viajeros, transeúntes, despedidas y recibimientos, viajes a destinos exóticos y aventuras por contar. Abrumado y algo triste, Matter comenzó a reflexionar sobre la pérdida de esa inocencia y entusiasmo que con frecuencia van unidas a la infancia y que se van atenuando según sumamos años. “¿Qué le sucede a este entusiasmo, a esta habilidad de estar plenamente presente en un momento? ¿Por qué con tanta frecuencia estas experiencias tan puras son reemplazadas por el cinismo, el aburrimiento y la indiferencia?”, se preguntó Matter.

Esta observación lo llevó a tomar una decisión atrevida y llena de idealismo: a partir de ahora haría fotografías que mostrasen el mundo como si lo estuviera viendo a través de los ojos de su hijo. Su misión sería captar la faceta más extraordinaria de lo cotidiano, lo excepcional en lo mundano y las notas de color que a veces se cuelan en una paleta de grises. Poco después asistió a un recital de danza en el que rápidamente identificó a los que serían sus futuros colaboradores. “Los bailarines son cuentacuentos. […] Con frecuencia crean un mundo de fantasía o nos ofrecen una visión más profunda de un fenómeno familiar”, señala Matter, quien se definde como “un retratista en cuyo camino se cruzó el baile”, una disciplina de la que no sabía absolutamente nada.

Aunque el talento de los bailarines que retrata Matter es innegable, todos ellos aclaran que sin el ojo del fotógrafo y su capacidad para detectar y dejarse tocar por lo que sucede a su alrededor, las fotografías de “Dancers among us” no serían posibles. “Estaba paseando con Matter buscando el lugar ideal para la foto. En ese momento pasamos al lado de un campo de flores. Nos miramos y supe que ambos habíamos tenido la misma idea”, explica a arttroop Jason McDonald, el bailarín que aparece levitando en la foto “Light as a Cloud”.

Otra genialidad de Matter es su capacidad para conseguir involucrar a los bailarines en el éxito de la foto, algo que queda patente cuando los bailarines explican el número de saltos —o mortales en el caso de McDonald— que tuvieron que hacer para estar satisfechos con la imagen. “Fue complicado porque las flores estaban muy altas. Yo tenía más ganas que él de conseguir la imagen perfecta. Salté 29 veces”, detalla McDonald. Rachel Bell, otra de las bailarinas fotografiadas por Matter y coprotagonista de la foto “Adam and Eve”, insiste en que Matter “involucra a los bailarines en la historia y los proyectos” y confiesa que ella “hubiera hecho cualquier cosa que Matter le hubiera pedido porque trabajar con él es increíblemente estimulante”.

Matter confiesa que para él es “excitante cuando la historia sucede”. “Cuando está planeado es menos fresco, parece más escenificado”, explica Matter, quien confiesa que antes de una foto siempre se pregunta qué historia va a contar, aunque aclara que es más que frecuente que llegue al lugar señalado con una idea y acabe haciendo otra completamente diferente.

Para poner un ejemplo de esa capacidad de improvisación y adaptación, Matter narró a arttroop una reciente anécdota que vivió en Portland. El fotógrafo había viajado a esta ciudad del Estado de Oregón para hacer una serie de trabajos creativos y campañas y, por supuesto, fotografiar a algún bailarín que otro. Según relata Matter, su idea original era fotografiar a un bailarín en el centro de Portland. Cuando se reunieron, antes de decidir a dónde dirigirse, aparcaron sus coches para charlar sobre el plan del día. En esos instantes que estuvieron conversando, un coche chocó contra el vehículo del bailarín. Este accidente desbarató la intención de Matter de trabajar durante una hora y terminar a tiempo para llegar a coger su avión. Para suerte de ambos, el bailarín conocía una zona industrial cercana a la que se dirigieron. Allí encontraron una fábrica de asfalto en la que había una tubería de la que salía un voluminoso chorro de agua. “Creo que era agua”, reconoce Matter, quien duda porque el líquido tenía un color sucio. En cuanto vio el caudal precipitándose desde tanta altura Matter supo la historia que quería contar: la de un fatigado trabajador que se sumerge en la ducha tras un largo día de trabajo. Para que la narrativa tuviera sentido el bailarín primero tuvo que ensuciarse y después meterse bajo el chorro de agua fría.

Los trabajos de Matter pueden adquirirse en la web del proyecto “Dancers among us”, donde también podremos comprar el libro homónimo, un volumen que intercala un centenar de las fotografías de Matter con relatos autobiográficos en los que comparte experiencias como su sueño infantil de convertirse en profesional del béisbol, cuando se enamoró de su mujer o el nacimiento de sus dos hijos; historias todas ellas que, como explica, han dejado una marca indeleble en su persona y permeado en su trabajo.

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