Correr una maratón, el mejor método para superar la indigencia

Este artículo apareció originalmente publicado en ABC el 20/03/2012

Marathon

Correr un maratón significa poner al límite el cuerpo y la mente durante 42.195 metros. Para llevar a cabo este exigente reto hacen falta resistencia, perseverancia, concentración y muchas ganas de superación, entre otras varias cualidades. La gran mayoría de ellas, también esenciales para triunfar en otro tipo de carreras: la profesional y la lucha por la vida. Correr un maratón es todo un aprendizaje para triunfar en el trabajo y en la vida.

Con esa idea en mente funciona «Back on my Feet», una organización sin ánimo de lucro que busca crear independencia y autosuficiencia entre los sin techo, integrantes de comunidades desatendidas, gentes con problemas económicos o que pasan por un mal momento en su vida personal. Y lo hacen utilizando la preparación para correr un maratón como vía para restaurar su confianza, su fuerza y su autoestima.

Anne Mahlum fundó «Back on my Feet» en 2007. Originaria de Dakota del Norte, se aficionó a correr a los 16 años. Entonces descubrió que cada carrera se gana paso a paso y que se aprende más corriendo el camino más difícil, enseñanzas que le ayudaron a sobrellevar la adicción de su padre a las apuestas. Años después, en Filadelfia, entabló amistad con los habitantes de un hogar de acogida. Y una mañana, mientras se entrenaba, se dio cuenta de que correr podía ayudar a sus nuevos amigos como le había ayudado a ella.

La idea de esta maratoniana, que ha competido en todos los continentes, pronto pasó de ser una cita matutina para indigentes y gentes con los más diversos problemas para transformarse en una organización que genera cerca de cinco millones de dólares (unos 4 millones de euros) y colabora con decenas de empresas para ofrecer nuevas oportunidades a quienes participan en el programa.

«Correr es una preciosa metáfora de la vida», explica Anne, quien, aunque no pudo remediar los problemas de su padre, encontró la forma de ayudar a otras muchas personas con un programa que consta de dos fases. En la primera, todos aquellos menesterosos que lo deseen se unirán a un entrenamiento durante tres mañanas a la semana en un máximo de seis meses. En ese tiempo se les hará un seguimiento tanto de su participación, como de su rendimiento y sus marcas.

Quienes, al cabo del mes, tengan una asistencia igual o superior al 90 por ciento pasarán a formar parte de la segunda fase, denominada «Next Steps» (Siguientes Pasos). En ella el equipo de la organización elaborará junto a cada participante una hoja de ruta con la que valorar su situación actual y preparar el camino para «una vida independiente según sus intereses y capacidades».

Y es que «Back on my Feet» no busca transformar a sus participantes en corredores profesionales, sino en personas que puedan obtener un trabajo, volver a estudiar o a dar los pasos necesarios para recuperar la confianza en sí mismos.

En sus casi cinco años de existencia, «Back on my Feet» ha ayudado a más de 375 indigentes a conseguir trabajo, a unos 250 a obtener un hogar y a 385 personas a continuar con su formación educativa.

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